Ese extraño hábito
que nos lleva siempre
a cuantificarlo todo.
A medir, a comparar.
nos preguntamos:
¿Son pocos? ¿Son muchos?
A veces llevamos una suerte de cuentas.
Como si haría falta
un registro de asistencia
“ah mirá, acá estuviste,
pero acá no”.
Reprobaste.
Qué banal me suena todo eso,
me sabe a plástico.
Como si en realidad
esas fueran las cosas que importan.
y no el silencio que me cediste
cuando no me salían las palabras.
O esa sinceridad explosiva,
sin la cual no podría haber comprendido.
O esas miradas
que dicen mucho mas que las palabras.
La compañía tácita
que excede el tiempo.
Y también la distancia.
Los abrazos que se funden en el alma.
La libertad de permitirnos ser
de mostrarnos tal cual somos
sin necesidad de aparentar.
Un amor diferente
que se plasma
en las risas compartidas.
Esa presencia que es mucho mas que física,
porque en mi corazón
siempre estas conmigo.