Cuando creímos que teníamos todas las respuestas, cambiaron todas las preguntas.

jueves

Min y Lure

Lure miró su reflejo en el agua. Una lágrima lo rompió y miró al cielo.
¿Por qué? -se preguntó- ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? Quisiera que fuera como mirar este reflejo en el agua. 

Un pequeño ruido interrumpió sus lamentos. Era Min.
Min era el duende de Lure. Viajaban juntos hacía mas de mil años.
Lure se incorporó y guardó en su bolsillo las hojas que habia recogido en el bosque. Las necesitaria luego para reforestar el bosque de su hogar, al fin y al cabo vinieron a la tierra por una sola razón: lograr que su hogar volviera a la normalidad. 

Un mago maldito había eliminado la naturaleza de su planeta, no tenían tierra ni agua ni sol ni luna. Solo habia polvo. Un polvo gris que entristecía a todos.

- ¿Encontraste algo? -Preguntó Min.

- Hojas de eucalipto. 

- Pues habrá que seguir un poco más.

Lure miró al horizonte y observó el atardecer. Min le agarró la mano y tiró de ella.

- No perdamos el tiempo, siempre te quedás mirando las cosas que hay en este mundo como si fuesen maravillas y sabés que no lo son. Simplemente son cosas.

- No, no son "simplemente cosas" -refutó Lure- Son maravillas Min, ¿no lo ves? En casa el sol no se oculta de este modo. Y, ¿haz visto cuándo sale? Nunca es igual, siempre es distinto: los colores, las dimensiones, el lapso de tiempo que tarda en aparecer el resplandor. ¡Nunca es igual!

- Que cada vez sea diferente no lo convierte en maravilla Lure. Vamos que nos quedamos sin luz, hay que seguir. Todavia no encontramos un halo de comunicación. Sé que en este bosque hay uno cerca, pero no logro rastrearlo. ¿Vos sentís algo? -Preguntó Min.

- No. -contestó Lure secamente.

- Vamos, no te enojes otra vez.

- No estoy enojada.

- Bueno entonces ayudame a encontrar el halo comunicador.

No -respondió cortante, mirando hacia un costado.

- ¿Cómo que no? -Preguntó Min sorprendido.

- No quiero irme a casa. Este lugar me encanta. Hace siglos que lo recorremos y nunca deja de fascinarme. Hace siglos que vagamos por los bosques y nunca son iguales. Nada es monotono aquí, no lo ves Min? Este lugar es tan mágico como nosotros, no creo que sea coincidencia que estemos acá nosotros dos, en este momento.

- Yo tampoco creo que sea por coincidencia, sino porque tenemos una misión. ¿O ya ñp olvidaste? ¿O no te importa que estén esperandonos en casa? Estoy de acuerdo con vos, este lugar es fantástico, hermoso, místico. Pero no es nuestro hogar. -Remarco la última frase con una tristeza nostálgica- No pertenecemos aquí. Seguimos con vida porque seguimos conectados al halo de comunicación. Vamos Lure, no te pongas caprichosa otra vez.

- No es un capricho Min. ¿Nunca sentiste que no encajabas? ¿Nunca tuviste la necesidad de encontrar tu verdadero lugar? Porque así me siento ahora, acá en esta tierra. ¿Sentís el olor? Mirá lo que pasa si la mojo. ¿Ves como cambia? Sentí, ¿no es algo maravilloso? En casa no pasan estas cosas...

- Porque nuestro hogar es diferente Lure, hay cosas maravillosas, pero simplemente son diferentes. -Min comenzaba a ponerse cabrón. Y no hay nada peor que un duende cabrón- Vamos Lure, busquemos ese halo porfavor sino no vamos a existir mas ni acá, ni en casa, ni en ningún lado. Pasaremos al No-Existe plano.

- Falacias -retrucó Lure- Ese maldito plano es un puro cuento que usan en casa para que siempre volvamos. No seas vos también un iluso. 

Min llamó al silencio. No quería discutir. Las discusiónes con Lure eran interminables, cuando algo se le metía en la cabeza era imposible correrla de ese lugar. Así que se sentó a esperar que ella apreciara ese atardecer.
Lure sabía lo que Min estaba haciendo y es por eso que lo queria tanto. 

-Vamos Min, el halo está a unos 200 metros de acá -Le dijo con una sonrisa.

El se reincorporó y tomó su mano. 

- A mi también me gustaría vivir acá Lure. Pero me falta todo. No es mi hogar, no lo siento como tal. Mi familia no está acá.

- Nosotros somos familia-retrucó Lure.

- Si Lure, pero ya sabes a que me refiero. Quiero salvarlos. No puedo dejarlos hechos polvo. Tenemos que salvar Mielark.

Lure hizo una extraña mueca era como una sonrisa truncada, algo pensativa.
- Podriamos ir a buscarlos, convertirlos de nuevo con mi hechizo y traerlos acá y repoblar este lugar. Es muy hermoso para que esté así de vacío...

- Basta Lure, dejá de soñar. Me ponés nervioso. Aparte todavía no encontramos el libro Sagrado. Recién ahí podríamos llegar a imaginar algo de esto... Pero no será mas que eso, imaginar. 

- Vamos Min, dejame ir más allá de mis sueños, lo podemos lograr, vos sabes que nosotros dos, juntos, como equipo somos... 

- ¡BASTA! -cortó Min la oración de Lure con un grito casi agónico- Basta Lure, no quiero pensar en eso, solo quiero cumplir nuestra misión, llevar la naturaleza a nuestro planeta muerto y volver a abrazar a Sarahiya. Es todo lo que quiero. Deja de querer romper nuestro objetivo, por favor te lo pido, como tu mejor amigo. Me hacés mal. 

- Lo siento Min, no quiero ponerte mal. Sé que la extrañas. Pero comprendeme, yo no tengo a quién extrañar...

Min la miró y se sintió apenado. La abrazó y juntos fueron caminando hacia el halo de comunicación. Había que llevar esas hojas a casa.

martes

Formas de absorber el tiempo

Dicen que tengo que ser productiva. Que con algo tengo que estar amasando el tiempo. Que no puede bastarme con mirarte, en silencio.  Con escuchar tu silencio, nuestro silencio. Tan real, tan conciente. Un silencio que no destripa, sino que nutre. Que no ensordece, sino que oye eso que siento, que sentís: que sentimos. Esa calma de la que no sé adueñarme. Esa inmensidad que me desborda, pero que con solo compartir este espacio, rozar tu mano, sentir tu temperatura, soy completamente partícipe de este instante. A veces no sé cómo disfrutar de las cosas, pero estoy segura de que así se siente. 

Dicen que hay que hacer algo con la vida. Que hay que alcanzar metas, que hay que romper barreras, que hay que soñar sin límites. 

Pero no todos los días la nafta me da para todo eso. Me abruma el mandato silencioso pero imperante de no frenar. Y fantaseo con ese silencio que habla de paz. Me imagino dueña del tiempo mientras lo contemplo estática. Quieta. 

Haciendo con la vida lo único que puede hacerse con ella: vivirla. 

Leer

 Mamá a veces se preocupaba de más. Otras de menos. Pero de esto en particular, de su preocupación digo, me voy a acordar siempre. 

De chiquita leía mucho, leía todo lo que me encontraba, revistas, diarios, comics, libros de anatomía, del espacio. Cuentos de todos los géneros y colores. Leía hasta quedarme dormida, leía hasta que salía el sol. Leía en el changuito del supermercado, leía en la plaza en vez de acercarme a jugar con otros chicos. Leía mientras ella me hablaba. Leía en vez de hacer la tarea del colegio. Leía lo que yo quería, no lo que me imponían, ojo. Siempre por ahí. En el único lugar donde no podía leer era en el auto. Me mareaba tan fuerte que siempre terminaba vomitando, pero no palabras ni pensamientos, sino la comida previa. Leía tanto que mamá se preocupaba. "No es normal", "algo le pasa", "se está evadiendo de la realidad".

Y la verdad es que un poco de razón tenía. No en su preocupación, sino en su última afirmación. Leer, para mi, siempre fue un boleto de ida a mundos inimaginables. Leer para mi siempre fue la puerta de escape. Un salvavidas en medio de un mar turbulento. Una estrella en la oscuridad de la noche. Leer como medio de transporte. Leer como medida de salvataje. 

Mamá, hiciste bien en preocuparte. Pero estoy a salvo, nada ocurrió. Solo me iba de viaje con mis protagonistas a mundos increíbles, lejos del lío que había en casa. Lejos de la cotidianeidad que me aburría. ¿Es que acaso hay algo más placentero que viajar sin moverse de donde se está?

Gracias por preocuparte mamá. Hoy estoy bien, tengo en mi haber galaxias innombrables, paisajes soñados, atardeceres perfectos. Mil historias y algunas despedidas. Corazones que se rompieron y un caudal de lágrimas que bien podrían llenar una pileta de natación (o dos). Risas para alimentar energéticamente a 100 ciudades de Monster Inc. Deseos como estrellas hay en el cielo.

No tenés que preocuparte más, mamá. Ahora soy una experta. Los años me obsequiaron el don de la suspicacia, ya no me fío de cualquiera. Y me sigo yendo, má. Me vuelo por ahí: a veces al pasado, a veces al futuro. Pero siempre vuelvo.

viernes

A quién podrán importarle mis palabras?
Quién las leerá hasta el final?
Igual, qué importa.

La memoria es la inmensidad.

Piso 20

Desde aquel piso veinte sentía la bruma en la cara. La saboreaba en sus labios, en su piel. El viento soplaba aires de tormenta y eso la hacía sentir viva. Después de tanta muerte un poco de vida no venía nada mal. Miró hacia atrás y contempló cómo las nubes grises cabalgaban cersenando el celeste diáfano que minutos atrás inundaba el cielo. Parecía anochecer en un instante.
En su soledad disfrutó de esa mágica función de la que se sentía única espectadora. Aunque sabía que no era cierto: miles de almas la rodeaban.
Dejó que el viento furioso la despeine, despojándole sus miedos, sus incertidumbres. Fue menguando la intriga, derribando los muros que había levantado entre ella y el pasado. En las alturas se aprecia aún más nuestra finitud, nuestra pequeñez. 
Llegó la calma, esa que siempre hay antes de la tormenta. Esa que sabemos que es falsa, pero nos gusta dejarnos engañar. Una calma mentirosa que entraña secretos de diluvio. 
Se agarró bien fuerte al barandal, en cualquier momento el viento volvería a soltar su bramido.
Contemplo ese instante cuasi perfecto atenta a cada detalle. El silencio era una melodía infinita.
La calma cesó y abrió paso a los truenos, como rugidos, quebrantando aquel silencio perfecto. 
Se quitó el vestido  y los zapatos. Se recostó así, sin más, en aquella terraza desierta. Las tímidas gotas comenzaron a danzar. Como un cuentagotas salpicaban su cuerpo, despacio, con paciencia. 
Cerró los ojos y se entrego al manantial que ahora recorría su cuerpo. Limpiandose así de todo aquello que dejaba atrás, su pasado, su dolor, su historia. La lluvia le limpiaba la piel, pero ella sentía que era su alma la que se purificaba.

martes

Quiero sacar de mi cabeza
todas las palabras que no te puedo decir.
Todas las cosas
de las que no tenes por qué hacerte cargo.
Todos estos sentimientos
que me inventé
de la noche a la mañana;
como un cuento que nunca leíste.

viernes

Inoportuna

Mientras esperaba el colectivo una señora me increpó y me tiró sus palabras del mismo modo en que caen las manzanas de los árboles: de sopetón.
“Que tarde tristona, verdad?”
Podría haber hecho de cuenta que no escuché, pues tenía los auriculares puestos. Pero me molestó. Me molestó el hecho de que, a mi parecer, la tarde era perfecta. Me molestó el hecho de que me haga contrastar todas las percepciones diferentes ante un mismo suceso. Me molestó que me lo haga ver, pero me dió más bronca sabernos subjetivos. Me molestó que la variación del clima sea un efecto instantáneo en el este estado de ánimo y que encima, haya tantas variables.
Me molestó que su felicidad (o la de todos) varíe según el color del cielo, el olor del viento. Me molesto su atrevimiento, pero a la vez me pareció noble. Quién se anima en estos tiempos que corren a descubrir sentimientos ante un extraño? Me pareció valiente. Razón por la cual, no hice de cuenta que no la escuché, como suelo hacer siempre que tengo puestos los auriculares sin música. La quise abrazar con la mirada, quise explicarle que su tristeza no venía del color del cielo, ni de la velocidad de las nubes. Quise saber qué la entristecía.
También me contuve para no explicarle que extrañamente, para mí el día estaba hermoso, pero indefectiblemente era una tarde tristona. ¿Lo supo acaso y usó el pretexto del clima ? ¿Supo ella que la incertidumbre de cara al futuro hacían, de esta tarde en particular, una tarde tristona? Qué valentía la de esa mujer, exponerse así sin tapujos, iniciando una conversación con una extraña que busca aparentar que todo está en orden.
No quise faltarle el respeto, pero tampoco tenía tiempo para explicarle todo. Mi colectivo acababa de frenar en la parada.
Le sonreí dulcemente y le contesté: “A mi me parece que es una tarde hermosa”.
Y me fui con el dolor en la punta de la lengua, con mi sonrisa escondiendo la mueca de tristeza de quien esta a punto de echar todo a la suerte. Con el deseo en el alma de que no sea un adiós, sino un “nos vemos”. Me fui como quien carga sobre si el peso de la certeza, el saberme inoportuna. Siempre llegando a destiempo.

miércoles

Tránsito constante.
El tiempo no es refugio.
Lo tangible se desvanece.
Nisiquiera me tengo a mi misma.
Soy una sucesion de segundos,
a cada instante muero,
a cada instante me reinvento.
Si en algun momento
coincidimos,
pienso que es lo unico 
a lo que
le pertenecemos.
Cuando se rompe,
cuando se gasta,
cuando se termina.
Nada dura nada.
Nada es nada.
Sólo el tiempo
que se consume
sobre nosotros.

lunes

Ese extraño hábito
que nos lleva siempre
a cuantificarlo todo.
A medir, a comparar.
nos preguntamos:
¿Son pocos? ¿Son muchos?
A veces llevamos una suerte de cuentas.
Como si haría falta
un registro de asistencia
“ah mirá, acá estuviste,
pero acá no”.
Reprobaste.

Qué banal me suena todo eso,
me sabe a plástico.
Como si en realidad
esas fueran las cosas que importan.
y no el silencio que me cediste
cuando no me salían las palabras.
O esa sinceridad explosiva,
sin la cual no podría haber comprendido.
O esas miradas
que dicen mucho mas que las palabras.

La compañía tácita
que excede el tiempo.
Y también la distancia.
Los abrazos que se funden en el alma.

La libertad de permitirnos ser
de mostrarnos tal cual somos
sin necesidad de aparentar.                                                                     
Un amor diferente
que se plasma
en las risas compartidas.
Esa presencia que es mucho mas que física,
porque en mi corazón
siempre estas conmigo.

miércoles

No quiero hablar sobre mi.
Pero tampoco quiero hablar de nadie mas.
Quizá pienso en mi porque soy lo que más conozco.
Porque podría dar cátedra de mi misma.
Es muy monótono hablar siempre sobre mi.
A la vez sé que cualquier tema que aborde va a tener una pizca de subjetividad.
Siempre voy a verlo a través de mis ojos.
Entonces llego a la conclusión de que tendré que escribir ficciones.
Contar la vida de algún duende o de alguna bruja.
Pero aún así no voy a dejar de estar hablando de mí.
Qué lindo esos besos que
una vez dados
se llevan puestos todo el dia.
Y se nota
en la mirada
en la piel
en los mismos labios.
Pero sobre todo
en el alma.
Quiero enloquecer completamente
También de a ratos,
Intermitente.
De manera que
aun pareciendo cuerda,
solo los locos como yo
sepan 
lo que estoy sintiendo
por la chispa
en mis ojos.

sábado

Hoy pensé en contarle un secreto al viento.
Eterno, como el tiempo.
Temí que de alguna forma llegue a tus oídos.
Y callé (como siempre).

lunes

Se me escaparon los versos
cuando desapareciste.
Las palabras
se acumularon en un nudo.
A veces te sueño,
mi inconsciente se defiende
y te borra la cara.
Apareces con otras formas,
a veces sos el sol.
Otras una nube.
Generalmente la tormenta.
En todas tus formas
me destruís.

martes

Al final se empeñaron en enseñarme que la sangre es un líquido que corre por mis venas y hace latir mi corazón para continuar respirando. 
Sangre. Algo casi azaroso, como el cause de un río.
La familia, en cambio, es esa que elige estar, la que elige acompañarte a dónde sea (física y espiritualmente).
La familila es el amor que te invade al tan solo pensar en ellos. 
Son montañas que permanecen allí, inherentes al espacio que habitan.
La sangre no indica nada. El amor es la real condición.

jueves

¿A qué le tenes tanto miedo?
Soltá.
Hoy me levanté automatizada.
Cuando volvía de llevar a Valen al jardín, miré a mi alrededor y me sentí en otro lugar.
Mi corazón dio un vuelco. Mi alma un respingo.
Una especie de dejavú.
El color blanquecino, las nubes, la presión, la humedad.
Una sensación ya conocida me invadió.
Quizás sea porque tengo todo revuelto y a flor de piel todavía.
Quizás sea porque todavía no lo pude resolver, ni superar.
Mientras caminaba por la calle me sentí en San Francisco y me entristecí.
No por creer estar ahí sino justamente por no estar.
Me entristecí por todo lo que no fue. Por los sueños truncados. Por Lola que no está. Por mis hermanos. Por los abrazos que me faltan. Por los gritos de Luna. Por las risas.
Me entristecí por lo que me falta. Por lo que ya no hay.
Ojo que me encantan los días nublados, pero los grises. Siempre me pusieron de buen humor. Nunca me trajeron malos recuerdos ni feos sentimientos.
Ahora el blanco niebla tiene un nuevo sentido.
El blanco niebla me hace recordar lo que no fue.
El blanco niebla me recuerda lo que falta.
Blanco. Niebla. Dolor.
Una asociación que no pensé que iba a ser posible, justo a mí que me hacen feliz los días tristes.
Nunca escribo cosas personales, pero si por esas casualidades ella llega a leerme tiene que saber todo lo que la amo. Ella tiene que saberlo. También que le perdono todo y que siempre la voy a esperar.
Cómo son las cosas no?
Uno se levanta un día y de repente atacan los recuerdos y no llego ni a ponerme el escudo que ya me arremetieron.
Mientras tomo mi café y escucho Let it be pienso que no hay nada mas certero...


miércoles

Sólo espero
en silencio
aguantando
la respiración.
Soñando que
tal vez
algún día
se te ocurra
la loca idea
de saber
como estoy
sin vos.

viernes

sábado

Si no te hubiese conocido
quizá no sabría 
disfrutar el momento 
de tomar un buen café.
No sabría apreciar el valor
que conlleva pedir perdón.
Daría por sentado
amanecer cada día
y no podría apreciar
que es en realidad un regalo.
Quizá no le diera el valor que merece
a los silencios
tan necesarios a veces.
No podría comprender
lo que realmente significa
una buena compañía.
Ni conocería acerca del milagro
que estés
en el mismo mundo que el mío.
Si no te hubiese conocido
todavía seguiría dando tumbos
preguntándome qué es
eso que algunos llaman
amor.


Las cosas:
cuando deberían ser habladas
o preguntadas
y son, en cambio, supuestas
generan una niebla de confusión.
Nadie sabe realmente
qué es lo que sucede
y todo es una distorsión
de la realidad.
Al final cada quién inventa.
Ya sea por intuición
o mera imaginación,
las palabras del otro.
Palabras que quizá
jamás existieron,
palabras (tal vez) opuestas.
Palabras inventadas
suposiciones que rompen corazones.
Mentes despiadadas
que ante la vagancia de indagar,
prefieren la comodidad de ficcionar.
Así que: ante la duda, consulte. 
No sea un cagón.

martes



Este amor me devolvió
todo lo que daba por perdido.
Este amor
(que de tu mano conocí)
iluminó mi intensa oscuridad.
No esperaba encontrarte,
(o quizá si)
me había dado por vencida.
Y un día
(El dia pactado antes del tiempo)
así, como si nada,
apareciste en mi vida.
En esta vida.
Cuando te miré a los ojos,
esos ojos que creía no haber visto jamás,
comprendí al instante
que te amo
desde hace más tiempo
del que puedo recordar.

Que de alguna inexplicable manera,
esto no fue una coincidencia,
ni destino,
tampoco amor a primera vista.
Jamás casualidad.
Un hermoso re encuentro.
Siempre juntos
Como (doy por seguro)
ya nos prometimos tantas otras veces.

miércoles

Todo el tiempo observa su reloj. No se da cuenta que el tiempo pasa de la misma manera. Lo mire o no lo mire va a atropellarlo igual. Qué irritante, está pendiente de cada segundo. ¿Tendrá miedo a que se le escapen? Qué gracioso, no sabe que se le escapa de todos modos. Qué quiere hacer, ¿meterlo adentro de un frasco? Qué irritante. Ahí está: otra vez con su reloj. Se le va a pasar la vida y no se va a enterar lo mismo.  Programa cada momento de su vida "para ahorrar tiempo". Me da mucha risa. Ahorrar tiempo, ¿cómo se hace eso? A veces me dicen que hago muchas preguntas, pero realmente no se me ocurre como uno puede ahorrar tiempo. Si el tiempo se gasta solo, mejor dicho, el tiempo nos gasta a nosotros. Nos gasta y nos des-gasta. Qué gracioso que es, todo el día tratando de acumular segundos y al final se le va el día lo mismo. Qué caso che. Alguien tendría que avisarle que si deja de mirar el reloj y mira a su alrededor va a ver el verdadero tiempo, el momento. Este mismo instante y ya se fue.

martes

Alegría.

- ¡Oh que decepción!- gritó mientras se secaba una lágrima.
Al final el mundo era gris. Al final su inocencia la había llevado al desconcierto. Dicen que las crisis develan tus verdaderos compañeros, tus pilares. Las llamas que te alumbran el camino.
Alegría apenas podía ver donde pisaba. Pero a pesar de las lágrimas sonrió: por lo menos la luz no la había abandonado y veía por dónde caminar.
Ahora, que el camino fuera sinuoso y difícil no era culpa de su luz, ni de nadie en realidad. Alegría estaba decepcionada, pero dentro suyo puro coraje.

viernes

Si me consumo en el tiempo transcurrido y miro hacia atrás, percibo en cada partícula de mi ser al futuro haciendo ruido. Todo lo que fue tuvo que ser, no había otra.
Mientras trato de escucharme, me desoigo, me voy corriendo de mis palabras y a la vez me reinvento.
En mi vida no se admite el amor fingido, por eso te pido que no vuelvas. 
Y si es posible que desaparezcas.
Ya se acabó la era del jueguito enfermo de responder a tus llamadas, de consentir tus deseos.
En esta vida siempre me reinvento y esta vez no hay forma de volver atrás.
En algún punto tengo que agradecer, porque sin tanto daño nunca hubiera sabido de la fortaleza que descansa dentro mío.
Mas observo, mas me convenzo. 
Todo sucedió de la única forma que podría haber sucedido.
Y aún perdida, siento que me voy encontrando.

miércoles





Quizás debió hacer hincapié en lo que la vida le estaba diciendo a gritos.
Lanzarse menos al vacío.
Pero eso no formaba parte de su esencia.
Era imposible no tirarse al vacío cada vez que hubiese oportunidad. Porque al fin y al cabo el recorrido es un eterno salto al vacío, casi nunca sabemos qué hay del otro lado pero igual saltamos. Si no estaríamos quietos, como los árboles, pero sin vida. Nunca iríamos ni para atrás ni para adelante. Y es que en el camino hay que volver atrás para poder avanzar muchas veces. Hay que cerrar para poder abrir nuevos capítulos. Y nunca sabemos qué hay detrás de lo nuevo. Así que, eso de lanzarse menos al vacío, es una aberración a la vida misma. Constituimos nuestra vida en base a esos pequeños momentos en los que, generalmente sin pensarlo mucho, zas! Y descubrimos nuevos mundos, nos re-descubrimos.
Tal vez debería escuchar menos y observar más. A veces el que grita, por el simple hecho de gritar, no tiene la razón. Y es que en la vida no hay mucho de razón, las cosas simplemente suceden.



lunes



Hasta cuando no tengas que hablar.
O no puedas.
O te asuste.
O cuando no sepas que hacer.

Habla de amor.
Sentilo.
Demostralo.
Ponele tu voz.

Hablá de amor sin ser literal.
Sé el amor.
Profesalo.
Gritalo.

Hablá de amor aún cuándo no haga falta hacerlo.
Convertíte en amor.
Viví en el amor.
Compartílo.
Y si hace falta, moríte de amor.




domingo

Rayuela

"Escuchá Horacio: negar esta realidad no tiene sentido. Está aquí, la estamos compartiendo. La noche transcurre para los dos, afuera está lloviendo para los dos. Qué se yo lo que es la noche, el tiempo y la lluvia, pero están ahí y fuera de mí, son cosas que me pasan, no hay nada que hacerle.
- Pero claro -dijo Oliveira-.
Nadie lo niega, che. Lo que no entendemos es por qué eso tiene que suceder así, por qué estamos aquí y afuera está lloviendo. Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos como absurdas. A mí se me escapa la relación que hay entre yo y esto que me está pasando en este momento. No te niego que me esté pasando. Vaya si me pasa. Y eso es lo absurdo."

-Fragmento de Rayuela.

viernes

Si cada vez que miro al pasado
me quedo observando el punto fijo del dolor,
el presente se destiñe lentamente.

Lo mismo ocurre si cada vez
que pienso al futuro
le sumo una cuota de miedo y un par de dudas:
me distraen de percibir mi presente como un todo.
Y pienso, tal vez,
que el único remedio
para arremeter contra estas sentencias
sea cerrar los ojos.

Descalzarme y sentir bien fuerte el suelo.
Sentirlo como lo único que es:
el suelo que piso.
El presente inequívoco.
Lo único que hay en este instante.
El ahora personificado.

Mis pies y el suelo.
El presente sin rumbo.
Qué importa el pasado, quién sabe del futuro.
Todo lo que tengo son mis pies sintiendo el
suelo.
La vida se empeña en sorprenderme.
Miro a mi alrededor y todo me maravilla.
Lo bueno y lo malo, lo lindo y lo feo.

Intento escapar de un vacío fulminante.
Siempre alguien me ataja.
Siempre una mano me sostiene.

Generalmente no son las que uno espera.
Siempre me sorprenden.
Y me sacan una sonrisa
porque la vida es eso.
La sorpresa cotidiana de encontrar
(en quien uno menos espera)
el apoyo y amor que estaba buscando.

GRACIAS UNIVERSO.

jueves

Aprendiendo a vivir.
Me caigo mil veces.
Me levanto dos mil.
Me siento tan fuerte que nada puede detenerme.
Nada puede contra mi, ni los vientos más abrasivos.
Ni las tormentas mas intensas.

Acá estoy!!
Yo contra el mundo, el mundo contra mi!
Y sigo...


"Cada cuál tiene un trip en el bocho, dificil que lleguemos a ponernos de acuerdo".

miércoles

24

Llegó el invierno número 24 a mi vida.
Los sobreviví a todos y no voy a empezar a hacer exepciones a esta altura.
La vida me acontece de una manera casi inverosimíl.
Exploro mi alrededor. Y me encanta.
A veces tambien me asusta, me enoja, me frustra.
Pero avanzo. Constantemente aprendiendo.
Los 24 me encuentran feliz.
Con los pies bien plantados en la tierra.
Apretando bien fuerte la mano del amor.
Pegando un volantazo, pero con las mejores expectativas.
Tocando fondo para empezar a subir.
Con el viento en las velas.

Sigo tratando de entender quién soy, qué soy, por qué soy.
Pero ya no me hago tanto rollo.
Siempre, con el amor como estandarte.

martes

GRACIAS UNIVERSO


Vengo a asumir todos mi errores.
A cantar todas las canciones que no canté por miedo a como suene mi voz.
A decir todas las cosas que callé porque creí que solo a mi me importaban.
Vengo a abrazarme eternamente.
A amarme como si fuera a durar por siempre.
Vengo a vomitarme verdades y a enterrar mentiras.
Vengo a no permitirme esconderme nunca más en las sombras.
Vengo a valerme por mi misma.

Éter

Ojalá algún día me pueda volver a mezclar
Con el viento y el agua.
Con el arte y el amor.
Y volver a ser éter.

Barro nomás

A veces me invento que todo esto es un sueño.
Que lo que me está pasando no "me está pasando a mi".
Que no es a propósito, que es un embrollo que hay que destejer.
Y empiezo a imaginar que lo resuelvo (en mi sueño, claro)
Cuando quiero reaccionar ya estoy despierta.
Envuelta en dos o tres quilombos.
Y ahí tomo el valor, si lo puedo soñar, también lo puedo hacer.
Creo mi presente, desarmo los problemas y me enfrento al mañana.
A veces me sorprendo, nose de donde saco las fuerzas.
Pero siempre cuando más las necesito ahí están.
Quizás la vida sea un sueño conciente que vamos imaginando y creando a nuestro parecer a medida que respiramos.
En cada suspiro, en cada lágrima, en cada sonrisa.
En cada problema, en cada situación límite.
Nos enfrentamos constantemente al monstruo mayor: Nosotros mismos.
Y nos vencemos, una y mil veces.
Para reinventarnos a diario.
Vivimos mil vidas en una sola.

Ojalá sea ese el propósito, 
sentir cada emoción a pleno.
Pisar bien fuerte el barro, sin dejar que nuestros pies se hundan.
Y si se llegasen a hundir, siempre siempre, con mucha fuerza, tirar para arriba.

lunes

Al final el amor no es más que mirarte a los ojos.
Ese "te amo" de todo el tiempo.
La vez que nos reímos abajo de la lluvia.
El beso con el que me arrancaste la pielcita del labio (y aún así me encantó)
La canción que sonaba de fondo mientras cenabamos.
Tu risa invadiendo el silencio.
El sol perturbando la mañana, induciendo a un despertar entre tus pies.
Ese bondi que dejamos ir.
La vez que cocinamos sin ganas.
El compartir el último bocado de postre. El último sorbo de gaseosa.
La lágrima silenciosa que secaste con ternura (sin dejar de estar molesto).
El comprender (o intentar hacerlo)
Dejar escapar el enojo y en vez de eso darte un abrazo.
Mirar el techo agarrandote la mano.
Caminar escuchando la canción de las hojas con el viento.
Darte la mano.

Pero mas que nada, el amor es tu piel.

Iniciático

Si mientras la vida acontece, sin querer miramos hacia otro lado, ella solita es quién nos vuelve a golpear el hombro y decirnos "pst, era por acá eh".
No te confundas, no llegamos hasta acá por casualidad (eso no existe)
Bienvenid@ a mi universo de palabras.